Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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noviembre 06

Educación

El concepto de educación permanente ha sido durante bastantes años tema de debate en el diseño de políticas educativas, pero es fundamentalmente a finales de los años noventa cuando adquiere una prioridad creciente, al ser ampliamente reconocida su importancia tanto para el desarrollo social y económico como para la cohesión social y la ciudadanía activa en la economía del conocimiento.

Su definición ha ido cambiando durante los últimos años y se ha ido abriendo paso otra más amplia del aprendizaje permanente que no se limita a un enfoque economicista volcado exclusivamente en el empleo ni está centrado únicamente en el aprendizaje de los adultos, que se podría definir como " Toda actividad de aprendizaje realizada a lo largo de la vida con el objetivo de mejorar los conocimientos, las competencias y las aptitudes con una perspectiva personal, cívica, social o relacionada con el empleo".

La educación y la formación son un medio imprescindible para promover la cohesión social, la ciudadanía activa, la realización personal y profesional, la adaptabilidad y la empleabilidad. La educación permanente facilita la libre movilidad de los ciudadanos europeos y permite el logro de los objetivos y aspiraciones de los países de la Unión Europea (ser más prósperos, competitivos, tolerantes y democráticos). Debería permitir a todos adquirir los conocimientos necesarios para participar como ciudadanos activos en la sociedad de la información y en el mercado de trabajo.

En suma, la educación permanente tiene que comprender el aprendizaje desde la etapa de preescolar hasta después de la jubilación, incluyendo todo el espectro del aprendizaje formal, no formal e informal. Además, la educación permanente debería ser entendida como toda actividad de aprendizaje emprendida a lo largo de la vida, con el ánimo de mejorar el saber, las destrezas y las aptitudes desde una visión personal, cívica, social o laboral. Finalmente, los principios en este contexto deben ser: el individuo como sujeto del aprendizaje, resaltando la importancia de una auténtica igualdad de oportunidades, y la calidad en el aprendizaje.

(*) Este editorial ha sido elaborado íntegramente con información de la Comisión Europea y el Ministerio de Educación. En Formación XXI, coincidimos plenamente con su contenido que así, hacemos nuestro.

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