Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Enero 07

La participación de la ciudadanía en educación

Por Muñoz Moreno , Departament de Pedagogia Aplicada. UAB.

La educación es una importante herramienta para la transformación social, pero para ello la participación de la ciudadanía, a través del trabajo en red, va a resultar imprescindible en el ámbito de la municipalidad.

En el ámbito municipal: la participación de la ciudadanía en educación

No et limites a contemplar aquestes hores que ara vénen, baixa al carrer i participa. No podran res davant d´un poble unit, alegre i combatiu. (Vicent Andrès Estellés) 

 La educación es una importante herramienta para la transformación social, pero para ello la participación de la ciudadanía, a través del trabajo en red, va a resultar imprescindible en el ámbito de la municipalidad.

1. Transformación social

Educación para la transformación social

Históricamente, las sociedades se organizaron en función de estructuras de poder que reducían o posibilitaban el desarrollo personal y social. Ayer fueron las religiones, los ejércitos, las ideologías, quienes tenían el poder de decisión; hoy la economía, el mercado, y también, aunque en menor medida, la política, marcan el destino de las sociedades. No obstante, cada vez cobra mayor protagonismo el poder que, en las sociedades democráticas, puede llegar a representar la sociedad civil organizada a través de procesos participativos y colectivos.

La educación toma especial relevancia en nuestra sociedad del conocimiento y de la información. Los valores predominantes, las actitudes y los comportamientos ciudadanos, también van a ser determinantes en el devenir futuro de nuestra sociedad. En este sentido, la educación y la participación de la ciudadanía cobran enorme sentido en tanto que proyecto colectivo, organizado e intencionado, que camina hacia la utopía que se quiere conseguir de otro mundo posible más justo, protagonizado por una ciudadanía capaz de combatir la exclusión de tantos por parte de unos pocos.

La meta no resulta fácil de alcanzar puesto que su consecución queda afectada por cuestiones problemáticas como son: un modelo de potencial desarrollo destructor de la naturaleza, una desigualdad estructural entre ricos y pobres, la ruptura del derecho internacional a consecuencia de guerras "preventivas", las agresiones a los pueblos indígenas, el dominio de las grandes multinacionales y transnacionales sobre la economía mundial, el "más mercado" y el "menos Estado", el drama de la emigración y el crecimiento de la población, el panorama laboral precario y deslocalizador, el dominio absoluto de los medios de comunicación de masas y la expansión desigual de las tecnologías. Tales evidencias merecen una atención especial si queremos conseguir la igualdad y la cohesión social de la ciudadanía. En este sentido, la educación de la ciudadanía se establece, una vez más, como fundamental para que las diferencias sociales y personales no continúen proliferando.

2. Participación

La participación de la ciudadanía en educación

Como punto de partida, asumimos la manera de entender la participación que establecieron las Naciones Unidas (PNUD, 1993):

"La participación significa la acción o las acciones a partir de las cuales los distintos actores sociales, unidos por un interés común y de manera autónoma, formulan y realizan sus propias demandas y proyectos. La cual cosa comporta la inserción activa, directa y creciente de la ciudadanía en la solución de sus propios problemas. La gente participa cuando se organiza en el seno de la comunidad, discute públicamente y llega a consensos, de manera transparente, sobre cuáles son sus necesidades prioritarias y cuáles las mejores maneras de resolverlas" (PNUD, 1993: 130).

La participación de la ciudadanía en la gestión de la educación, en esta aclaración conceptual, se presenta como uno de los retos principales de democratización de una sociedad.

En la actualidad, en el afán por la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, ya no es suficiente destinar recursos a partir de criterios técnicos; se necesita producir oportunidades verdaderas de participación ciudadana en el ámbito de lo público desde el interés colectivo.

Una efectiva participación ciudadana debe partir de compromisos y determinadas condiciones institucionales. Pero, especialmente, supone asumir que la interacción social, el debate público, el respeto y la aceptación de la diversidad, también la ideológica, son fundamentales en un sistema verdaderamente democrático, especialmente en los municipios donde la ciudadanía y la Administración tienen mayor oportunidad de aproximación.

Para nosotros, participar no incluye únicamente acciones que impliquen colaboración, o consulta de opinión sobre una cuestión en particular, o sentirse informado; participar va más allá de todo esto puesto que conlleva construir desde la integración, la voluntad o la pertenencia a un conjunto para alcanzar objetivos concretos.

No es preciso que haya leyes que permitan la participación, aunque sí se requieren ciertas concepciones y actitudes. En este sentido, se necesitan una formación, unas estructuras y unas condiciones que hagan posible la participación en educación puesto que ?si solamente se produce la posibilidad de participar desde decisiones legales, desde una fuerza descendente que abre los caminos de la implicación, la transformación es menos profunda? (C.E. Castilla L.M., 2005: 28).

3. Ámbito municipal

La educación en el ámbito municipal

Los municipios han sido objeto de considerables transformaciones en los últimos años que han afectado a distintos y variados ámbitos. Así, se habla de los municipios como espacios económicos, comerciales, administrativos, educativos, culturales, de ocio, etc. En última instancia, se trata de contribuir a convertir los municipios en espacios educativos y así conseguir el desarrollo de los mismos desde la modernidad, la pluralidad, la cohesión social, la apertura al exterior, el cambio, con una ciudadanía participativa y comprometida con los valores democráticos y el progreso.

Entender los municipios como agentes educativos en sí mismos supone un cambio en la manera de comprender la sociedad civil en lo que se refiere a derechos individuales y colectivos. El municipio como referencia educativa es una oportunidad para potenciar la integración de los ciudadanos en su contexto. Por consiguiente, situarse en estos contextos va a exigir replantearse la función obligatoria que tradicionalmente se asignó a los ayuntamientos, y que muchos completaron con labores de suplencia o con el desarrollo de servicios prestados voluntariamente (Gairín, 2004).

El municipio constituye un nivel importante de participación en educación, a la vez que supone un espacio de gestión adecuado para la toma de decisiones en cuestiones educativas debido a la proximidad a los problemas y las necesidades que la ciudadanía posee. Así, la colaboración con la educación por parte de ayuntamientos y entidades locales posibilita desarrollar, entre otras cuestiones, las de:

  • Promoción y desarrollo de actividades complementarias a la oferta educativa habitual.
  • Implementación de campañas, planes, programas y proyectos educativos sobre distintos ejes transversales: educación para la ciudadanía, para la convivencia, para la salud, etc.
  • Inserción social-educativa-laboral a través de la mediación entre el campo educativo y el laboral.
  • Coordinación de actuaciones respecto a la educación formal: matriculación, apoyo a la integración del alumnado inmigrante, etc.

Cada vez son más numerosos y atractivos los diferentes proyectos e iniciativas que promueven la participación y la coordinación entre todos los agentes sociales implicados en la educación de la ciudadanía. Muchas de estas iniciativas giran alrededor de la idea de ciudades educadoras, promovida por la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras. Bajo la idea de ciudad educadora se promueven distintos proyectos participativos en municipios y ciudades. Es el caso de:

Los proyectos educativos de ciudad

  • Tratan de coordinar acciones educativas en el ámbito formal y no formal en el marco de un territorio concreto, en función de líneas, valores o fines establecidos.
  • Posibilitan orientar la política educativa a desarrollar en el ámbito municipal.
  • Buscan la concienciación y el compromiso de los agentes sociales con la educación.
  • Requieren un proceso amplio de participación ciudadana.

La ciudad de los niños

  • Fue desarrollada por el pedagogo italiano Franceso Tonucci (1997).
  • Se basa en una crítica a los procesos urbanísticos que buscan la rentabilidad económica inmediata, la diferenciación y la segregación de los colectivos más débiles, y convierten los municipios y las ciudades en lugares hostiles para la ciudadanía.
  • Se propone poner en marcha proyectos que retornen la ciudad a la infancia a partir de sus necesidades.

El mapa educativo del municipio

  • Es un inventario de todos los agentes educativos con proyección educadora en el territorio.
  • Analiza la utilización que hace la ciudadanía de los recursos educativos existentes.
  • Determina las limitaciones y las disfunciones del mapa educativo con respecto a las necesidades de la población para, posteriormente, realizar propuestas pertinentes de mejora.

Siguiendo a Trilla (1999: 50), todo este tipo de experiencias se caracterizan y, por tanto, buscan la asunción de planteamientos de globalidad, integración, contextualización y transferibilidad, transversalidad, fomatividad cívica, interdepartamentalidad, participación y compensación.

4. Ayuntamientos

Los ayuntamientos y la educación

La educación ha ido extendiéndose más allá del espacio que representa la escuela y más allá del momento específico que representan los primeros años de vida y la juventud. En la actualidad la educación llega a todos los rincones de la actividad social y se desarrolla a lo largo de toda la vida mediante sus distintas modalidades formativas.

Así, la educación debe ser entendida, cada vez más, como "un tema que requiere la colaboración de muchos actores e instancias sociales; como un tema que no puede quedar circunscrito a las estrecheces de una concepción sólo vinculada a la transmisión de conocimientos; como un tema que requiere más diversidad en la provisión de servicios y en la capacidad de aprovechar los recursos y la fuerza de las comunidades locales" (Subirats en Gairín, 2005: 186-187).

La educación en cualquier municipio y ciudad no puede ser ajena al entorno en el que se lleva a cabo, y tampoco debe contemplar a la ciudadanía como algo ajeno a la realidad y la dinámica del municipio. El binomio educación-municipio es indispensable si se pretende una formación cívica auténtica, "ya no puede entenderse el futuro de ciudad alguna sin tener en cuenta la educación, sin tener en cuenta sus centros educativos, ni podrá trabajarse en el futuro de la escuela separándolo del futuro de las comunidades locales en las que se inserta" (Subirats en Gairín, 2005: 195). La educación de la ciudadanía exige que ésta pueda participar de la misma en la medida en que construye la realidad social en la que vive.

Los ayuntamientos aumentan progresivamente sus competencias como consecuencia de una gradual descentralización de las mismas. Las corporaciones locales, las más cercanas a la ciudadanía, deben, por consiguiente, revisar las nuevas responsabilidades no únicamente en el ámbito legislativo sino también en el educativo.

Las cuestiones sociales irrumpieron con fuerza en las agendas de los ayuntamientos a finales de los años 90, muchas veces articuladas alrededor de debates amplios en forma de planes estratégicos que se han ido caracterizando por centrarse en:

  • Cómo se quiere que sea el municipio.
  • Las relaciones con las instituciones representativas.
  • La mejora de los canales de comunicación y participación de la sociedad civil en las políticas locales.

En tanto que servicio público, la educación debiera ser considerada en esos planes y formar parte del conjunto de servicios y políticas que buscan la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía. Así, el trabajo en red a partir de la colaboración entre las distintas instituciones y organizaciones, los distintos profesionales, agentes educativos y sociales deben suponer una manera adecuada de trabajar, bajo un marco de participación, para dar respuestas de carácter integral a los problemas y las necesidades que se nos plantean hoy día.

5. Redes educativas

El trabajo en redes educativas locales

Los municipios deben contribuir a crear educación ya sea mostrándose sensibles ante los problemas educativos, ya sea en el refuerzo de la tarea de las organizaciones educativas aportando recursos y promoviendo colaboraciones, ya sea impulsando estrategias como la de redes educativas locales.

La estrategia se sitúa en un modelo transformador de la educación en el que es preciso una pedagogía que: estimule las ganas de aprendizaje, favorezca la capacidad crítica de las personas, exija una actitud rigurosa para observar la realidad, apoye el trabajo en equipo, facilite la toma de conciencia de los valores implícitos, y favorezca la toma de decisiones conjunta.

La red educativa local ofrece, desde organizaciones que aprenden, a los agentes y las organizaciones educativas un dispositivo permanente para la mejora educativa y una estrategia pensada para la formación continua de la comunidad educativa en activo.

Los principios pedagógicos de la red deben tener en cuenta: la formación instrumental, desde la práctica y para la práctica; la formación compartida entre los agentes educativos; la continuidad de las relaciones; una rentabilidad rápida de la información; pluralismo y adaptación local de la información y la formación; la disponibilidad de resultados, materiales y personas; y redes entre iguales.

Así, son tres los niveles de interconexión que se plantean para el desarrollo de la red educativa local. Hacen referencia a la Administración local, a la organización educativa y a los agentes educativos.

El éxito y, por consiguiente, la utilidad de la red educativa local va a venir determinado en tanto y cuanto se den altos niveles de compromiso, cooperación, participación y colaboración entre todos los implicados desde una perspectiva amplia y global. En otras palabras: pensando globalmente y actuando localmente.

Bibliografía

  • Consejo Escolar de Castilla-La Mancha (2005): Participación de los padres y madres de alumnos en el ámbito municipal y de los centros escolares. Universidad de Alcalá, Depto. de Educación.
  • GAIRÍN, J. (2004): "Los proyectos educativos de ciudad. El caso de Barcelona, ciudad educadora". En GAIRÍN, J. y DARDER P. (coord.): Organización y gestión de centros educativos. Ed. Praxis: Barcelona, págs. 101-120.
  • GAIRÍN, J. (coord.) (2005): La descentralización educativa. "Una solución o un problema" Ed. Praxis: Madrid.
  • PNUD (1993): Informe sobre el Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo .
  • TRILLA, J. (1999): "La ciudad educadora. De las retóricas a los proyectos". En Cuadernos de Pedagogía, nº 278, págs 44-48.
  • Asociación Internacional de Ciudades Educadoras : www.edcities.bcn.es

    TONUCCI, F. (1997): La ciudad de los niños. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid. www.lacittadeibambini.org

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