no es un zoológico ni un parque temático, sino un parque natural, un bosque en el que la animación viene de él mismo, de su flora y de su fauna, y en el que el visitante no es un mero espectador, sino un actor de su propio recorrido al aire libre, en pleno bosque, en el corazón del valle de Tena . Ocupa 30 hectáreas y se halla en el término municipal de Piedrafita , a 2 kilómetros de su núcleo urbano, en el valle de Tena . Desde el mismo pueden verse las aguas de Bubal y cómo se alza, majestuosa, la Peña Telera.
El parque ofrece al visitante un recorrido de entre 2 y 3 horas de duración, sin perjuicio de que se prefiera ir a pasar el día, puesto que existen zonas de descanso y un bar-cafetería en el que se puede disfrutar de una agradable comida. El recorrido a través de sus senderos permite caminar entre ciervos, gamos y renos, y observar cómo se alimentan, cómo les gusta descansar, cómo se relacionan, cómo cuidan a sus crías, cómo juegan... Asimismo, el sendero guía al visitante al recinto de los caprinos, ocupado por la cabra montés, y a otros recintos en los que podrá observar bisontes europeos, linces boreales, lobos y caballos de Przewalski .
Allí se dan cita amantes de la naturaleza, senderistas, montañeros y público infantil y juvenil, para quienes se prevén iniciativas educativas y culturales como sus aulas de la naturaleza, donde se experimentará sobre diversos temas de flora y fauna. Mediante diferentes actividades, el visitante puede apreciar la flora, aprendiendo a distinguir entre pinares, espinares, hayedos, abedulares, fresnedas, cerecedas, robledales, alamedas, acebedas, etc., y disfrutar de sus praderas y del encanto del bosque mixto del Pirineo. También existen miradores con mesas de interpretación, desde las que se contempla la inmensidad de los picos y las cordilleras que circundan el parque.
La Cuniacha abre todo el año, tanto en verano como en invierno, y ofrece al visitante actividades diferentes según la estación.