Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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marzo 08

Handmade

Proyecto Leonardo: Handmade. Formación permanente de artesanos.

El Instituto de Formación y Estudios Sociales, en colaboración con La Fundación Española para la Innovación de la Artesanía y otras entidades del ámbito de la formación profesional para el empleo y organizaciones representantes del sector artesano de Italia, Austria, Finlandia, Bulgaria y Rumanía, han desarrollado en los dos últimos años el proyecto Handmade («hecho a mano»).

Este proyecto se enmarca dentro del programa de acción comunitaria en materia de formación profesional Leonardo Da Vinci y ha sido financiado por el Fondo Social Europeo.

El planteamiento de la investigación se ha estructurado en fases de desarrollo consecutivas:

  • Determinación de los oficios y de las profesiones en el sector de la artesanía objeto de estudio en el ámbito europeo.
  • Estudio de las características socioeconómicas de la artesanía y de los oficios establecidos.
  • Análisis competencial de los perfiles profesionales.
  • Determinación de las necesidades de formación.
  • Elaboración de itinerarios y materiales formativos en relación con la gestión de empresas y con la aplicación de las TIC al proceso productivo.
  • Acciones formativas piloto.
  • Difusión y validación de los resultados.

Para la consecución de los objetivos establecidos en estas fases se ha utilizado la siguiente metodología: análisis documental, técnicas cualitativas de investigación como entrevista personal y grupos de discusión, y técnicas cuantitativas como la encuesta.

De la investigación llevada a cabo, y del análisis de la información obtenida, se puede concluir que la artesanía es un sector importante en la economía y en la vida cotidiana de los países europeos. Es una actividad heredera de la tradición y el bagaje cultural de muchos pueblos y significa el medio de vida para muchas personas. En algunas regiones, comarcas y núcleos rurales es la principal fuente de riqueza, genera empleo estable y contribuye de manera notable al mantenimiento de su bienestar.

Entre los puntos fuertes de la artesanía se encuentran su poder de generar empleo estable, la utilización de materias primas autóctonas, especialmente en los núcleos rurales, la generación de productos con un valor añadido difícil de conseguir con la producción industrial y la conservación de conocimientos y tradiciones que de otro modo se perderían, y que forman parte de la historia y de la riqueza de los pueblos.

Por el contrario, los puntos débiles de la artesanía se centran en la dificultad de encontrar el cambio generacional de mano de obra debido al desinterés que muestran los jóvenes por desarrollar su carrera profesional en esta actividad; los problemas a la hora de hacer frente a los costes sociales que genera la contratación de trabajadores, que los dueños de los talleres no pueden asumir en muchos casos; y la abundancia de productos semiartesanos de países extracomunitarios, con menor coste y, por lo tanto, menor precio. Esta competencia dificulta en muchos casos las posibilidades de supervivencia de muchos talleres.

Desde el punto de vista de la formación, el colectivo de los artesanos presenta importantes deficiencias en competencias transversales, especialmente en lo que a gestión de empresas se refiere, y también en la utilización de las potencialidades de las nuevas TIC en el ámbito de la producción, fundamentalmente en lo relativo al diseño de piezas.

Estas deficiencias inciden de manera directa en la competitividad e, incluso, en la supervivencia del sector artesano. Efectivamente, los artesanos europeos tienen que hacer frente a la competencia de productos semiartesanales provenientes de países en vías de desarrollo, con una reducción considerable en los costes de producción.

Por otra parte, es importante señalar que en Europa no existen mecanismos específicos para la formación permanente de los artesanos como trabajadores autónomos o titulares de empresas en relación con la gestión de los talleres, se detectan los recursos formativos en formación profesional inicial, y no se considera la artesanía como una actividad económica, es decir, la formación se centra en aspectos técnicos de producción pero no incorpora aspectos de gestión.

Como conclusión se puede afirmar que el fomento de las nuevas tecnologías, la planificación y la puesta en marcha de medidas integrales y coherentes que permitan el mantenimiento y el desarrollo de la actividad, la implantación de los mecanismos de formación necesarios, especialmente en todo lo relacionado con la gestión integral de los talleres, son las principales directrices que debería marcar la política de ayuda y fomento de la artesanía en los distintos países europeos.

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