Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

19

enero 12

25 años de formación para el empleo

25 años de formación para el empleo. Tecnología, formación y empleo. La presente aportación se compromete a ofrecer una visión de conjunto sobre la relación entre la formación ocupacional y para el trabajo y el uso de las tecnologías, mediante el establecimiento de un marco general que permita determinar los elementos más importantes que han estado interviniendo en esa relación.

Artículo realizado por: Ángel-Pío González Soto. Grupo CIFO. Director Grupo FORTE (Formación y Tecnología)

 

A MODO DE PRESENTACIÓN

Somos conscientes de que existe todo un intrincado sistema de relaciones y de que intentar resumir todo y relacionarlo con las tecnologías (eludiendo variables como situación política, social, económica, edad, aptitudes, motivaciones, etc.) puede parecer un reduccionismo temerario. Pero intentar abarcar todo en una breve aportación lo sería aún más, pues resultaría imposible dar cuenta de todo lo que interviene en la relación persona-formación-recursos informáticos.

Hemos de decir que utilizamos el término «tecnología» en el sentido más general, esto es, como el conjunto de redes, dispositivos, aplicaciones y contenidos digitales que se utilizan tanto para la comunicación entre las personas como en la obtención y uso de la información.

Justificar aquí la importancia de la FORMACIÓN está fuera de lugar, pues no cabe duda de su implicación en el empleo, en el trabajo, en la ocupación, incluso en la promoción profesional. Sí puede ser importante, en cambio, hacerlo respecto a la inclusión de la variable TECNOLOGÍA.

Creemos, con todo, que a estas alturas somos sensibles a que ese uso está amparado en razones económicas (formar con estas herramientas facilita y economiza las acciones formativas de todo tipo). La transformación de las demandas laborales, por otra parte, su relación con la economía del conocimiento, parece que exige un nuevo modelo productivo vinculado a la tecnología (como defienden autores como Autor, Levy y Murname: 2003). El uso de la tecnología viene amparado también por razones sociales, en la medida en que parece que ofrece mejores oportunidades a todos para aprender. Un tercer grupo de razones que amparan esa relación tiene su entronque en la cultura. Las tecnologías han transformado la cultura haciendo emerger (por más que incipientemente aún) la sociedad del conocimiento, y eso exige apoyarse en la tecnología, en esos mecanismos que han provocado esa transformación, con el fin de que las personas no se queden fuera de su propio devenir histórico. Añadiríamos también otro grupo de razones que provienen del mundo pedagógico, que no creemos que sea necesario justificar a estas alturas, al menos en la medida en que sabemos que sin ese recurso no se lograrían hoy las competencias necesarias.

Dicho todo lo anterior, hemos de confesar que nos gustaría adentrarnos en la realidad, esto es, en la comprobación de la presencia y el uso de la tecnología en la formación en el mundo del trabajo, en conocer cómo estamos, cuál es el nivel de acceso, por ejemplo, como lo sabemos en el ámbito formal: cuál es su uso y cómo se utiliza, etc.

Pero nos centraremos en la evolución acaecida en estos últimos 25 años, de acuerdo con nuestro compromiso inicial, aunque sin perder de vista esa perspectiva de continuidad.

A lo largo de esa breve historia ha habido tres tipos de actitudes en el uso de la tecnología en la formación (en paralelo a las actitudes del sistema reglado de formación, como señala por ejemplo Pedró: 2011): Hemos pasado de un cierto «evangelismo tecnológico» a un claro «pesimismo pedagógico» para llegar a un «realismo posibilista» (Pedró: 2011, 25 y ss.). Este realismo no hace dejar de mirar la tecnología para mirar más la formación y la persona a formar, pues supone haber asumido que las tecnologías tienen que ayudarnos a que las personas: APRENDAN, APRENDAN MÁS, APRENDAN MEJOR Y APRENDAN DE UN MODO MÁS ADECUADO A LAS NECESIDADES ACTUALES.

Del mismo modo, ese periodo de 25 años ha permitido pasar de una formación profesional, ocupacional y para el trabajo desarrollada bajo un enfoque medieval (aprendizaje vicario) a otra más acorde con el desarrollo «posmoderno». Veamos algunos hitos que justifican estas afirmaciones.

ALGUNOS MOJONES PARA LA HISTORIA

A) En el espacio formativo

El compromiso al que aludíamos llevaría a tratar el periodo comprendido entre 1986 y 2011. Esto es, entre la entrada de España en el denominado entonces Mercado Común Europeo y el día de hoy. Pero, como es sabido, la historia no deviene a golpes acotados con claridad, por lo que nos remontaremos un poco más. De este modo creemos que, por lo que respecta a la evolución de la formación profesional para el empleo, este relato tiene sus antecedentes en el Libro Blanco de 1969 y en la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa.

Por lo que respecta a nuestro tema, esa Ley rompe con el modelo de las Escuelas de Artes y Oficios y los Programas de Promoción Profesional Obrera (PPO) para dar un primer paso en la consideración de la formación profesional como un proceso con entidad propia.

En 1986, como recordábamos antes, España entra en la Unión Europea y se pone en marcha el denominado Plan Nacional de Formación e Inserción Profesional, conocido como Plan FIP, que se incrementa después (1988) con los siguientes programas:

  • a. Programas de formación profesional para jóvenes y parados de larga duración.
  • b. Programas de inserción profesional a través de contratos en prácticas.
  • c. Programas de recuperación de la escolaridad, de enseñanza en alternancia y de formación de los jóvenes que cumplen el servicio militar.
  • d. Programa de formación profesional ocupacional en el ámbito rural y en los sectores y empresas en reestructuración.
  • e. Programa de formación profesional ocupacional de mujeres en aquellas actividades en que se encuentren sub-representadas.
  • f. Programa de formación profesional ocupacional para personas ocupadas, profesionales autónomos, minusválidos, emigrantes y otros colectivos.

En este mismo año se crea el Consejo General de la Formación Profesional (CGFP), como órgano consultivo de participación institucional en los planes de formación profesional.

En 1990 se promulga la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (conocida como LOGSE) y, de acuerdo con la dinámica que provoca y la situación social imperante, en 1992 se firma el I Acuerdo de Formación Continua que, a su vez, dará lugar a la creación de la Fundación para la Formación Continua -FORCEM- (1993) como órgano coordinador de ese primer Acuerdo y los siguientes: II de 1996 y III de 2001.

En 1993 aparece el Real Decreto por el que se regula el Plan Nacional de Formación Profesional e Inserción Profesional, que tendrá continuidad en la Orden de 1994 por la que se dictan normas para su desarrollo, en el Real Decreto de 1995 por el que se establecen directrices sobre las certificaciones de profesionalidad y los correspondientes contenidos mínimos de formación profesional ocupacional, y en el Real Decreto 375/1999 por el que se crea el Instituto Nacional de las Cualificaciones.

En 2002 se establece el Sistema Nacional de las Cualificaciones y la Formación Profesional (Ley Orgánica 5/2002), de gran importancia en todo el entramado del ámbito formativo del que hablamos.

Por no entrar en pormenorizaciones, anotaremos por último la LOE (Ley Orgánica de Educación) de 2006, que culmina un proceso presente en la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del derecho a la educación; la Ley Orgánica 9/1995, de 20 de noviembre, de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros Docentes -LOPEGCE-, y en la Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación.

Este periodo representa la conquista de algunas cuestiones dignas de ser mencionadas: La necesidad de acceder a la FP inicial desde un mayor nivel educativo; la incorporación de las prácticas en las empresas; el aumento de la demanda de los ciclos superiores de formación profesional; el aumento de la demanda de las mujeres en este ámbito; y la aparición y consolidación de la formación profesional para el empleo (de la mano de los Fondos Sociales Europeos), por poner algunos ejemplos.

En cambio, las diferentes disposiciones no han acabado con algunos de los rasgos negativos que siguen marcando nuestro sistema y nuestra sociedad: la tasa de abandono del sistema escolar, el mantenimiento de las características de nuestro mercado de trabajo y de las cualificaciones aportadas por los demandantes de empleo, y el subempleo (lo que, aunque parezca una contradicción con lo anterior, empobrece la visión sobre la cualificación profesional).

De hecho, ambas descripciones llevan al mismo trasfondo: la falta de integración y articulación entre los subsistemas de formación inicial y para la ocupación, que se pone de manifiesto incluso en la dependencia de diferentes instituciones.

Esto es especialmente grave o se hace aún más complicado en un momento como el actual, de crisis en los mercados y de crisis de adecuación ante la emergente «sociedad de conocimiento». Hoy es urgente que el sistema de formación profesional aborde aspectos como la implantación de una formación basada en competencias y la generalización de un modelo de formación continua. Entre los desafíos que plantea este tipo de formación en los próximos años, se encuentra cómo acreditar las competencias de los trabajadores que no disponen de una titulación académica, pero que sí cuentan con un gran bagaje de experiencia profesional.

B) En el ámbito de las TIC

Estamos tan acostumbrados a las «conquistas» tecnológicas que a veces perdemos la perspectiva histórica. Parece como si los medios de que disponemos hubieran estado aquí siempre. Y el caso es que entender y recordar esa historia permitiría vislumbrar el futuro y prepararnos para afrontarlo.

Ese repaso, por otra parte, se desarrolla en un tiempo que se corresponde con el que tratamos (1986-2011), por más que en el ámbito de la formación nos hayamos remontado a 1969, cosa que haremos también en este caso, curiosamente.

En el ámbito de las TIC cuesta trabajo imaginar que el primer PC, el primer ordenador (computador) personal fuera presentado en sociedad en 1985. Aún es más difícil ser conscientes de la evolución habida en estos años para pasar de pantallas monocromas, memorias de 64 Kb y discos flexibles de 5 pulgadas y 1/4 a pantallas de alta resolución con millones de colores, memorias inabarcables y demás requerimientos a los que estamos acostumbrados hoy. Y todo ello sin entrar en las posibilidades de las interconexiones. Pero, puestos a hacer historia, quizá sea conveniente dejar algún apunte más al respecto.

Lo que hoy conocemos como Internet tuvo su origen en 1969, de la mano de personajes como Vinton G. Cerf o Robert E. Hhon, en el Proyecto DARPA. Primero se transformó, en 1975, en ARPANET, ya en manos universitarias, y, en 1977 se haría la primera demostración de los protocolos TCP/IP (base de todas las conexiones), obra de Cerf. Para que cobremos conciencia del ritmo de esta evolución, baste recordar que en 1983 había en todo el mundo 562 ordenadores conectados.

En 1985 se inician los trabajos que desembocarán en lo que hoy conocemos como la WEB (Red de redes), acompañando o coincidiendo con el desarrollo de los PC, que antes comentábamos, pero INTERNET, como tal y tal y como hoy la conocemos, no se desarrolla hasta los años 90, en concreto hasta 1991. En ese año, justamente el 13 de septiembre, se reunieron el investigador norteamericano Paul Kunz y el británico Tim Bereners-Lee. De ese encuentro nace el primer buscador (browser), obra de Kunz, quien lo presenta el 13 de diciembre con dos únicos vínculos o enlaces (links). En enero de 1992 Berners-Lee presenta la primera «demo» de su web (desarrollada en los laboratorios CERN de Ginebra).

Hoy, tanto el PC como el uso de la Red se han convertido en elementos de nuestra cotidianidad. Se calcula que cada día se conectan más de mil millones de ordenadores, y el caso es que el PC y la Red han revolucionado la forma de vivir, de trabajar, de aprender, de jugar, de relacionarse... y cada día se abren nuevas perspectivas a su alrededor.

¿Cómo se ha ido desarrollando su introducción en la enseñanza, en la formación?

Líneas de desarrollo de las TIC

El marco de la Unión Europea

En Europa el punto de inflexión lo representa el acuerdo del Consejo Europeo de Lisboa (2000), que marca como objetivo a diez años vista para Europa «convertirse en la sociedad del conocimiento más dinámica y competitiva del mundo, capaz de implantar un crecimiento económico sostenido, más cantidad y mejor calidad de empleos, y una mayor cohesión social».

Para cubrir ese objetivo se diseñaron diversos programas. Entre ellos destacamos, por su amplitud y «ejemplaridad», el programa Tecnologías de la Sociedad de la Información (IST) , dentro del VI Programa Marco para l+D tecnológico en la UE, uno de cuyos objetivos principales es la investigación y el desarrollo tecnológico sobre herramientas multimedia y contenidos para el aprendizaje < http://www.cordis.lu/ist >. Este Programa incluye diversos planes:

  • a. Plan e-Europe. Pretende fomentar el desarrollo del e-learning y facilitar la disponibilidad de la banda ancha para acceder a Internet. Su objetivo final es que todos los ciudadanos estén conectados y tengan una adecuada alfabetización digital en el marco de un proceso social y territorialmente cohesionador para Europa. Este Plan fue aprobado por el Consejo Europeo de Lisboa en marzo de 2000 y completado por otros acuerdos (2001, 2002 y 2005).
  • b. Programa e-Learning. Intenta ser el marco político para el despliegue del e-learning . Entre sus objetivos o pretensiones destacamos: Conectar a Internet todas la escuelas antes de 2001, formar a todo el profesorado en el uso de Internet y los recursos multimedia antes de acabar 2002, proporcionar una adecuada «formación digital» a todos los estudiantes que acaben sus estudios obligatorios antes de finales de 2003 y a todos los ciudadanos antes de acabar 2005, garantizar el acceso público a Internet y a centros de recursos de conocimiento, así como proporcionar una formación gratuita in situ antes de finales de 2002, etc.

El desarrollo en España

En el marco de los Acuerdos de Lisboa, España ha desarrollado diversos planes. Destacamos los siguientes:

a. Plan Info XXI (2001-03)

  • Fue diseñado para el periodo 2001-2003, incluyendo más de 300 actuaciones y contando con una inversión de 825.000 millones de pesetas. El objetivo era llevar las tecnologías de la información a todos los ciudadanos y, especialmente, a la sanidad, la educación y la Administración.

b. Programa Internet en la Escuela (2002-05)

  • Nace del Plan Info XXI con el objetivo de dotar a los 17.500 centros educativos de enseñanza obligatoria, bachillerato y FP sostenidos con fondos públicos, con 150.000 equipos para conectarse a Internet. Para ello se prevé destinar 272 millones de euros hasta el año 2005. El Ministerio de Educación dedica, además, y según el programa, 15 millones de euros a desarrollar contenidos educativos y a formar a los profesores en el uso de las nuevas tecnologías.

c. Plan ESPAÑA.ES (2003-06) o Plan para el Desarrollo de la Sociedad de la Información

  • Fue aprobado por el Consejo de Ministros del Gobierno de España el viernes 11 de julio de 2003, y se compone de un conjunto de acciones y proyectos concretos que pretenden representar un importante impulso para el desarrollo de la sociedad de la información en España.

Se estructura en siete áreas de actuación:

1. administración.es, para la implantación de la administración electrónica en la Administración General del Estado.

2. educación.es, que prevé inversiones en tecnologías de la información en colegios e institutos públicos. Su propósito es integrar Internet en el proceso educativo y sustituir las pizarras por proyectores digitales. Tiene una vigencia de tres años (2004-2007) y se desarrolla en tres líneas principales:

  • Dotación de infraestructuras básicas en los centros: instalación de acceso inalámbrico a la Red y un videoproyector en las 53.000 aulas de enseñanza secundaria y formación profesional.
  • Formación y medios para los docentes: dotación de un ordenador portátil para cada uno de los 140.000 docentes de los mismos niveles educativos, al tiempo que se proporcionan herramientas y contenidos para su formación.
  • Contenidos educativos: también se desarrolla el portal educación.es, con contenidos para profesores, alumnos y padres, a través del MECD y en colaboración con el sector privado y las comunidades.

En definitiva, el área educación.es pretende mejorar el sistema educativo integrando las TIC como instrumento habitual dentro de los procesos de enseñanza y aprendizaje, en consonancia con el objetivo prioritario de lograr que las nuevas generaciones que se van formando dispongan de las cualificaciones técnicas que demanda la nueva sociedad de la información.

3. pyme.es , para la integración de las tecnologías de la información en la pequeñas y medianas empresas.

4. navega.es , para la creación de telecentros para el acceso público a la Red y acciones de formación canalizadas a través de una fundación. Se concreta en la instalación de 2.000 nuevos centros de acceso público a Internet con conexiones de banda ancha para los municipios de entre 5.000 y 10.000 habitantes, y en la formación e integración digital. Se pretende la integración en la sociedad de la información de los ciudadanos que aún no están conectados a Internet.

5. contenidos .es, para la digitalización del patrimonio histórico español y otras iniciativas. Está coordinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en colaboración con instituciones culturales.

6. seguridad.es , para fomentar la confianza en la Red con el DNI electrónico, firma electrónica o centro de alerta antivirus.

7. comunicación.es , para propiciar campañas de difusión e información y resaltar las ventajas de la sociedad de la información.

El estado actual

El recorrido de las TIC, desde la aparición del PC en 1985, permite asistir hoy a una panorámica en el mundo de la enseñanza que podríamos describir de acuerdo a los siguientes parámetros:

  • 1. Interés (de los centros por los medios): Existe cada día una mayor conciencia general de que las nuevas tecnologías se han insertado en la sociedad y que de alguna manera los centros han de contar con ellas y utilizarlas.
  • 2. Presencia de los medios informáticos en los centros (volumen de equipos): Aunque el tono general es de escasez de equipos, los centros universitarios están aceptablemente dotados en líneas generales.
  • 3. Uso curricular (motivos por los que utilizan los profesores los medios informáticos): Los profesores admiten en general las ventajas de su utilización y asumen la propia formación como necesaria.
  • 4. Equipamiento y actualización (adecuación de los medios a las características específicas y complejidad del centro): En general son aceptables tanto el equipamiento como la actualización.
  • 5. Propuestas para facilitar la inserción de medios (necesidades de formación del profesorado del centro respecto al uso de medios): Son amplias y adecuadas en prácticamente todos los casos. Casi todas las universidades cuentan con equipos específicos y con servicios de ayuda a la docencia y al profesorado.
  • 6. Formación del profesorado sobre medios: experiencia (experiencia técnica en el uso de medios): La formación avanza en todas las universidades y se cuenta con experiencias variadas y válidas para vislumbrar un futuro esperanzador en el uso de las TIC.
  • 7. Innovación e investigación (participación en proyectos de incorporación de los medios al centro): Son muchos los centros insertados en proyectos en los que Internet o las nuevas tecnologías son los campos de estudio.

C) Consecuencias en la formación

Dicho todo lo anterior, es preciso detenerse mínimamente en los «modelos» que deben servir de referencia en la formación, en la medida en que hemos de superar algunas de sus manifestaciones para adecuarnos al nuevo estado de cosas al que hemos llegado, una vez recorrido ese espacio que hemos intentado reflejar.

De este modo, podríamos referirnos ahora a:

a. El modelo presencial: Ha sido el más ampliamente utilizado desde el principio de la existencia de las instituciones universitarias. Es también un modelo de éxito si entendemos por tal el porcentaje de alumnos que terminan los estudios con su uso, o la situación profesional que alcanzan los alumnos al cabo de un período de tiempo determinado después de acabar los estudios...

Los elementos que lo definen son: el grupo, el ritmo que marca el horario de clases, el profesor, el desarrollo de habilidades sociales y la capacidad de relacionarse con otras personas, la existencia de contactos, etc.

b. El modelo a distancia: Los alumnos que funcionan bien en la enseñanza a distancia tienen elevadas habilidades lectoras y, en muchos casos, también habilidades para la expresión escrita. Entre los alumnos de la enseñanza presencial también es un factor de éxito, pero lo cierto es que también sin ellas es posible completar los aprendizajes.

Otra característica de estos alumnos es su estilo de aprendizaje independiente: organización propia del tiempo y de los procesos, uso de una metodología propia...

Estos alumnos se caracterizan también por un sentido del orden y de la disciplina no impuesto sino adoptado desde dentro. Aunque esto puede ir ligado al estilo de aprendizaje independiente, aquí se refiere a una característica más general que afecta a todas las facetas de la vida.

Un aspecto negativo es que son alumnos más individualistas, menos capacitados para el trabajo en grupo (hablando siempre en términos generales) o quizás menos capacitados para soportar esas relaciones sociales que a menudo pueden resultar obstáculos para la eficacia de una actividad pero en las que en muchas ocasiones se basa el éxito final de un proceso.

c. El modelo virtual. Primeros pasos : Durante bastantes años las tecnologías de la comunicación y la información se han ido incorporando como otros nuevos medios didácticos a los procesos formativos. El correo electrónico, las teleconferencias (conferencias telemáticas) o los sistemas de CML (Computer managed learning, o aprendizaje gestionado por el ordenador) han ido desarrollándose, primero mediante redes locales o amplias, y luego en el primer Internet. Con el bum de Internet en 1994 comienza lo que más tarde se denominó e-learning (literalmente, aprendizaje electrónico), entornos de formación en los que estas tecnologías no adoptan un papel subsidiario sino que se convierten en el soporte fundamental del proceso formativo: todas las acciones pasan a través de medios electrónicos.

Este modelo ha ido evolucionando. Aunque hecho público en 1989, en 1994 adquiere importancia la distribución de documentos en Internet mediante html, o lo que se llama Web ( World Wide Web o telaraña del ancho mundo).

Los centros se lanzan a colocar sus materiales en Internet, siendo ésta la característica principal de esos cursos: documentos html distribuidos a través de la Web. Hacia 1996 se produce un cambio importante: colocar materiales no es suficiente. A partir de ese momento se da una gran importancia a las herramientas de trabajo colaborativo y cooperativo: chats, listas de discusión, foros, y posteriormente entornos de trabajo en grupo tipo BSCW. Ciertamente los materiales colocados siguen teniendo importancia pero ya no son el eje sobre el que gira la formación.

d. El modelo virtua l. Los nuevos retos: Seguramente aún no podemos establecer un auténtico «modelo virtual». Efectivamente se ha avanzado en los aspectos tecnológicos, pero otros, los más íntimamente ligados a la enseñanza o al aprendizaje, están por consolidarse. No creemos que haya que ahondar en el tema, solamente señalar los aspectos sobre los que aún es preciso incidir:

  • 1. Adecuar los materiales y el ritmo de formación a las necesidades individuales.
  • 2. Atender al individuo y al grupo.
  • 3. Mediación eductiva (pues sólo se ha avanzado en la comunicación).
  • 4. Gestión de los grupos.
  • 5. Desligarse de la dependencia del texto escrito.
  • 6. Estructura de la formación y de los formadores.
  • 7. Personalización del profesor y del alumno, etc.

Pensamos que el éxito de cualquiera de los proyectos de formación en línea dependerá de varios factores (Salinas, 1997):

  • Poder del prestigio que las instituciones tienen (prestigio que es fácil perder si caemos en la trampa de que todo vale en la Red, de ofrecer cursos sin la calidad suficiente, etc. que estamos comenzando a ver en muchas de nuestras universidades y que no solo puede afectar al prestigio de la institución, sino al resto de experiencias mediante redes).
  • Flexibilidad de su profesorado, su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones impuestas por las nuevas tecnologías; en este punto será fundamental la habilidad de los profesores a la hora de transformar sus pensamientos en texto escrito porque, a pesar de que viene el hipertexto, no hay que olvidar que está constituido, al fin y al cabo, básicamente por texto.
  • Calidad del contenido. Ningún servicio tendrá utilidad educativa si los textos que contiene no son de calidad; es obvio que primarán los contenidos frente a los fuegos de artificio multimedia.
  • Entorno de comunicación. Por otra parte, la interactividad no debe ser limitada a la relación profesor-alumno, porque algo fundamental en la formación superior consiste en el intercambio de experiencias y conocimientos entre los asistentes a los programas.
  • Reconstrucción de los ambientes de comunicación personal. Y en el terreno de la educación superior, el éxito de estos proyectos dependerá de la transformación de algunas de las actuales estructuras que provocan el aislamiento institucional para potenciar equipos que conjuguen la calidad docente en sistemas presenciales con la interacción a través de las redes, y que lleven a la cooperación en el diseño y la distribución de los cursos y materiales de educación a distancia.

HACIA DÓNDE IR

Competencias a conseguir

Al respecto se han aportado mútliples análisis. Según Pere Marqués, la concreción de estas competencias en el ámbito exclusivo de las TIC sería: Conocimientos y competencias básicas sobre las TIC

Estas competencias hay que enmarcarlas en las características generales que definen nuestra época. Presentamos el tema a través de la siguiente formulación:

COMPETENCIAS (según Perrenaud, 2000)

1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje.

2. Gestionar la progresión de los aprendizajes.

3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de a diferenciación.

4. Implicar a los alumnos en sus aprendizajes y su trabajo.

5. Trabajar en equipo.

6. Participar en la gestión (de la escuela).

7. Informar e implicar (a los padres).

8. Utilizar las nuevas tecnologías.

9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de (la profesión).

10. Organizar la formación continua.

  • Desarrollar la capacidad y la actitud de aprender, investigar, construir e innovar, en correspondencia con los continuos cambios.
  • Aprender a trabajar en equipo desarrollando la autonomía intelectual y la responsabilidad individual y colectiva.
  • Adquirir importantes niveles de autoestima y espontaneidad para la libre discusión, las formas racionales de argumentación, las competencias comunicativas, socioafectivas y profesionales, la articulación teoría-práctica, la búsqueda y uso de información relevante, la familiaridad con los idiomas en los que circula la bibliografía e información requerida.
  • Desmitificar la ciencia, el texto y el profesor como fuentes únicas de saber.

Bibliografía

  •  Autor, D.H.; Levy, F. y Murname, R.J. (2003). The skill content of recent technological change: an empirical exploration, The Quarterly Journal of Economics, 1279-1333.
  • Jiménez, B. (1996). Claves para comprender la formación profesional en Europa y en España. Barcelona. EUB.
  • Pedró, F. (2011). Tecnología y escuela: lo que funciona y por qué. Fundación Santillana. Madrid.
  • Perrenaud, Philippe (2000). 10 Nuevas competencias para enseñar. ArtMed Editora. Portoalegre.
  • Reigeluth, C.M. (1996). A new paradigm of ISD? Educational Technology , 36 (3).

Referencias

  •  SALINAS, J. (1997). Nuevos ambientes de aprendizaje para una sociedad de la información. Revista Pensamiento Educativo [artículo en línea] (n.º 20; pág. 81-104). PUC de Chile.  http://www.uib.es/depart/gte/ambientes.html
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