El desarrollo social e individual es el motor de articulación de las políticas educativas de los países. Desde hace ya bastante tiempo que se ha superado la visión de la formación en un momento de la vida, normalmente coincidiendo con las primeras etapas, y se asume que la formación es una tarea que ocupa toda la trayectoria vital.
La aceptación social de la Formación a lo largo de la vida, y todo lo que esto incluye, supone un cambio de actitudes que tienen, aún hoy, una fuerte raigambre academicista la historia de la cultura occidental; no hay ruptura entre la edad propia para "aprender" (edades escolares) y los años de adultos dedicados a "trabajar" (edad laboral). Toda la formación humana es un proceso siempre inacabado, que se ajusta a las necesidades individuales y sociales de la persona humana a lo largo y ancho de su desarrollo existencial.
A partir de este asunción se articulan y organizan los sistemas educativos desde la educación infantil hasta la educación de adultos y se le da contenido a dicha formación, que la podemos concretar en torno a cuatro direcciones: a) formación de base; b) formación cultural; c) formación para el trabajo y d) formación para la participación social.
Lo importante de todo ello es reconocer igualmente que dichas direcciones están presentes en cualesquiera de los momentos vitales, eso si, con diferente protagonismo o peso concreto. No hay pues, un momento puntual para un tipo de formación.
Dentro de este monográfico presentamos tres artículos, exponentes mínimos, si se quiere, de la formación a la lo largo de la vida.
El primero, La formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales-desarrollo personal de Blas Bermejo , se ubica en un plano conceptual. El autor repara en el devenir conceptual para centrar la reflexión en lo que hoy significa la formación a lo largo de la vida. De igual forma también trata de contestarse en este momento y en este contexto el por qué y para qué de dicha formación.
El segundo Situación del aprendizaje a lo largo de la vida en España , elaborado por Ángel Yagüe, Alicia García-Madrid y Belén Blanco , nos presenta una síntesis de un estudio-informe realizado por el Instituto de Formación y Estudios Sociales y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. El estudio analiza los diferentes ámbitos de intervención del Estado y las Comunidades Autónomas sobre el sistema educativo y los sistemas de formación ocupacional y formación continua, para verificar la situación del momento en relación con los objetivos propuestos en el Consejo de Lisboa para el 2010.
El tercero, Las necesidades formativas de las personas mayores de 50 años presentado por el Grupo CIFO , presenta parte de un estudio más amplio sobre este colectivo en el contexto europeo (Proyecto OPAL). Dicho estudio internacional tiene como objetivos incrementar de la longevidad y participación activa como ciudadanos y proporcionar oportunidades para que las personas mayores permanezcan como aprendices activos en el trabajo o en la comunidad a través de su experiencia e intercambio con las generaciones más jóvenes. Lo que aquí se presentan son las necesidades formativas tanto del ámbito sociolaboral como las del ámbito sociocultural.