Partimos de la asunción de la formación a lo largo de la vida en todos los ámbitos del ser humano. En este contexto cobra su total sentido la formación para el ocio. Partimos igualmente de una concepción del ocio como una actividad y, por lo tanto, como algo positivo frente al concepto simplista de no hacer nada. Ocio como la realización de actividades que permiten desarrollarnos de forma integral; ocio como oportunidad de enriquecernos individual y colectivamente, más allá de visiones simplistas del ocio como consumo.
Este monográfico se articula en tres trabajos. El primero, titulado Formación para el ocio, de Javier Peiró, es un buen exponente de la conceptualización del ocio, sus dimensiones, procesos y actividades, y centra la atención en el ocio y la educación permanente, ofreciéndonos, a la vez, una propuesta para una formación para el ocio. Apuesta el autor, en su estructura, por un modelo sociocultural y educativo, con una clara necesidad de delimitación del grupo de incidencia, apoyado con asesoramiento y programación de actividades en consonancia con las necesidades del propio grupo.
El segundo artículo, Formación y ocio más allá de los 60 , de José Tejada , nos ubica, después de unas breves acotaciones sobre el ocio como actividad, en la formación más allá de los 60 en el contexto del aprendizaje a lo largo de la vida o formación permanente. En este contexto la formación se orienta al ámbito de lo personal, lo cultural y lo social, y lo laboral pierde el protagonismo; cifra algunos principios que deben orientar la pedagogía del ocio, para concluir en torno a distintos tipos de ocio y de formación para las personas mayores. Particular interés tienen los dos tipos de formación a los que apuntan: a) formación para la transición de la vida activa a la jubilación, y b) formación para el ocio activo.
El tercer artículo, Universidad de la Experiencia de Zaragoza , de Agustín Ubieto , viene a ser un ejemplo y exponente muy ilustrativo de formación para y en el ocio. No son pocas las universidades que cuentan con aulas y estudios dirigidos a la tercera edad. En este contexto se ofrecen múltiples alternativas de formación, desde lo más informal (conferencias, visitas, excursiones) hasta estudios reglados con certificados y diplomas de formación.