Formacion XXI. Revista de formacion y empleo

Formación XXI.

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Noviembre 09

El tutor de empresa

Por Silvero Miramón , Fundación Laboral de la Construcción de Navarra

En tiempos de crisis es necesario hablar de otros términos como cambio, innovación… La figura del tutor de empresa se erige en este contexto con la clave para llevar a cabo una labor de innovación en la formación para el empleo que permita hacer frente a las nuevas necesidades y demandas sociales y empresariales. En el presente trabajo se pretende analizar dónde radica la competencia para innovar del tutor de empresa y fundamentar de qué modo en sí mismo constituye un elemento innovador en la formación profesional para el empleo.

El tutor de empresa: clave para la innovación de la formación en tiempos de crisis

Necesidades

La necesidad de innovación en la formación para el empleo actual

Destrucción de empleo, crisis económica, ERE... son conceptos a los que desgraciadamente nos estamos más que acostumbrando porque suponen la tónica habitual en la actualidad.

En este contexto, y refiriéndonos al ámbito que aquí nos ocupa "formación para el empleo", la situación actual, más que nunca si cabe, necesita el acercamiento entre la institución formativa y la empresa. Así, los programas formativos, bien desde la enseñanza oficial o desde otro tipo de programas, requieren una adecuación de contenidos y objetivos a lo que el mundo laboral demanda en líneas generales.

¿Pero a través de qué vías podemos dar respuesta desde la formación? Sin duda estamos hablando de la necesidad de un cambio, de nuevas respuestas, en definitiva, de la necesidad de innovar , entendiendo que la innovación:

  • surge como respuesta a nuevas demandas, a situaciones novedosas que reclaman nuevos modos de acción;
  • tiene sentido en un trabajo colaborativo y de participación mutua: «[...] los procesos de cambio, de innovación, de renovación son procesos grupales, de trabajo en equipo, de colaboración y de participación [...]» (Jiménez, 1995).

De este modo, la figura del tutor de empresa, tradicionalmente desestimada en cuanto a importancia en el proceso formativo, o al menos falta de atención con respecto a necesidades formativas y funciones en el proceso tutorial, se torna vital en un contexto donde la demanda laboral ha descendido fruto de las circunstancias económicas y en el cual más que nunca es necesario responder desde la institución formativa con programas adaptados que respondan de manera real a las necesidades de la empresa.

No se está descubriendo nada nuevo aquí, y de hecho existen referencias europeas relativas a los sistemas de formación dual o en alternancia que ya desde hace años muestran su éxito y eficacia en este sentido.

En concreto, países como Alemania y Austria (sistema dual) o Francia y Reino Unido (formación en alternancia) contemplan sistemas de formación profesional que combinan la formación académica y la formación en el puesto de trabajo desde el inicio de los itinerarios formativos de los alumnos. Cuentan con un elevado número de profesionales formados como tutores de empresa y con programas de formación de formadores para ellos, que permiten una adecuada capacitación y una actitud de reciclaje continuo.

Francia es también un país de referencia en cuanto a formación profesional. La metodología, con resultados exitosos totalmente contrastados, contempla una participación tan importante de la empresa que incluso es ésta la que realiza las evaluaciones a los alumnos en el centro de formación. Por otra parte, actualmente existen proyectos de creación de centros de formación transfronterizos, que permiten el intercambio entre el mundo empresarial y educativo sin importar barreras geográficas (Proyecto Navarra-Aquitania 2004; 2005; 2006).

En conclusión, nos encontramos ante un contexto de trabajo regido por dos ejes principales de acción:

  • la potenciación de la formación profesional específica;
  • la búsqueda de sinergias entre el mundo educativo y empresarial a través de dicha formación.

En esta coyuntura, la clave está en los módulos de Formación en Centros de Trabajo contemplados en la formación profesional actual y en su figura y agente educativo principal: el tutor de empresa (Cámaras y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2002).

La formación en centros de trabajo supone, como ya se ha adelantado en líneas anteriores, la traducción operativa del espacio formativo que une la empresa y el centro educativo, ya que se trata de formación impartida en contexto real.

En dicho contexto, los alumnos conocen y desempeñan las funciones propias de un puesto de trabajo relativo a una profesión determinada bajo la supervisión y orientación de un tutor en el centro educativo de referencia y un tutor en la empresa donde desarrolle la actividad, con los objetivos generales siguientes:

  • Complementar la cualificación ya adquirida por los alumnos en el centro educativo mediante el conocimiento de los procesos productivos reales.
  • Conocer e incorporarse a una organización empresarial en la que los alumnos realizan actividades formativo-productivas propias de su perfil profesional.
  • Evaluar la competencia profesional de los jóvenes en situación real de trabajo, con participación empresarial. De este modo se favorece la inserción laboral de los alumnos.

En resumidas cuentas, el necesario acercamiento entre empresa e institución educativa a través del espacio formativo que implica la formación en centros de trabajo, obliga más que nunca a adoptar una perspectiva integrada de formación (Real Decreto 1558/2005).

Esta perspectiva integrada, tal y como puede apreciarse en la figura siguiente, permite adoptar una visión que englobe y dé respuesta desde la formación a las demandas sociales y empresariales. En este canal, que debe ser de retroalimentación mutua, un «ida y vuelta» de información y posibilidad de mejora, el tutor de empresa se convierte en la piedra angular. La posibilidad de mejora ha de canalizarse a través de la vía de la innovación empresarial y educativa que permita adoptar nuevos planteamientos pedagógicos o, más bien, ajustes sobre los programas pedagógicos y laborales iniciales para dar cabida a esta perspectiva integrada. La Formación Profesional para el Empleo cobra más que nunca sentido desde este planteamiento.

Figura 1: Ciclo de la formación desde una perspectiva integrada

En consecuencia, el tutor de empresa se constituye así en un agente de innovación en la formación para el empleo, ya que supone la figura a través de la cual son posibles estas sinergias y procesos de trabajo mutuo y colaboración, vitales en los procesos de innovación educativa.

Tutor de empresa

El tutor de empresa como agente innovador

El poder innovador del tutor de empresa radica en la competencia para innovar, entendiendo competencia como un «[?] saber hacer que lleva a un desempeño eficiente, el cual puede demostrarse mediante ejecuciones observables. Se trata de una capacidad para resolver problemas que se aplica de manera flexible y pertinente, adaptándose al contexto y a las demandas que plantean situaciones adversas.» (Díaz y Rigo, 2000: 15).

Hablamos de una labor de innovación «[?] ligada a procesos de formación permanente y perfeccionamiento profesional en activo [?]» (Jiménez, 1995: 33), esto es, la innovación o el potencial innovador del tutor de empresa radica en su propio fundamento, en lo que implica ser tutor de empresa: un profesional en activo pero en contacto con la formación, capaz de crear sinergias educativas.

Por tanto, «los procesos de innovación han de estar contextualizados y, más que vinculados a una práctica profesional, han de surgir de la propia práctica profesional.» (Jiménez, 1995) (ver figura 2).

Figura 2: Dinámica de los procesos de innovación. (Adaptado de Jiménez, 1995)

En resumen, el tutor de empresa constituye per se la innovación en la Formación Profesional para el Empleo, entendiendo que es la figura que posee el potencial y la capacidad para establecer las necesarias sinergias entre la institución formativa y la empresa, respondiendo a las demandas sociales y estableciendo canales de resolución de problemas y adaptación a los cambios. Creemos, por tanto, espacios que permitan la innovación en la formación para el empleo, teniendo ya los recursos y agentes necesarios para llevarlos a cabo.

Quien escribe estas líneas escuchó una vez que el término crisis significa "oportunidad" en otros idiomas. Hagamos de esta situación de crisis una oportunidad de innovación de la formación para el empleo. Y para ello, contemos con alguien que siempre ha estado ahí, aun en la sombra, desaprovechando en la mayoría de las ocasiones su potencial innovador: el tutor de empresa.

Bibliografía

  • Cámaras y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (2002) . Formación en centros de trabajo. Manuales básicos y oferta formativa (disponible en soporte CD).
  • COLÁS, P. (2000). «Evaluación educativa: panorama científico y nuevos retos». En GONZÁLEZ, T. (coord.) Evaluación y gestión de la calidad educativa: un enfoque metodológico , 25-47.
  • DE PABLOS, J. (1999). «Las nuevas tecnologías y la construcción de la identidad cultural (el cambio para el siglo XXI) ». Bordón , 51(4), 417-433.
  • DÍAZ, B.F. y RIGO, M.A. (2000). «Formación docente y educación basada en competencias». En Pensamiento Universitario 91, tercera época. Centro de Estudios sobre la Universidad, pp. 76-103.
  • JIMÉNEZ JIMÉNEZ, B. (1995). La formación del profesorado y la innovación. Educar, 19, 33-45.
  • BERNABÉ, M.; GRAFULLA, C. y ISPÍZUA, R. (2002). Aprendizaje en las aulas de empresa: un proyecto de innovación educativa. II Conferencia de Ingeniería de la Organización, Vigo, 5-6 septiembre 2002.
  • Real Decreto 1558/2205, de 23 de diciembre, por el que se regulan los requisitos básicos de los Centros Integrados de Formación Profesional (BOE nº 312).
  • Proyecto de Navarra-Aquitania (2004) en colaboración con la plataforma teconológica G.I.S. ESKAL y subvencionado por el Gobierno de Navarra y el Consejo General de Aquitania.
  • Proyecto de Navarra-Aquitania (2005) en colaboración con la plataforma teconológica G.I.S. ESKAL y subvencionado por el Gobierno de Navarra y el Consejo General de Aquitania.
  • Proyecto de Navarra-Aquitania (2006) en colaboración con la plataforma teconológica G.I.S. ESKAL y subvencionado por el Gobierno de Navarra y el Consejo General de Aquitania.
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